por Gladys Prieto
Docente.
La secundaria inclusiva, no implica únicamente el ingreso de todos los jóvenes a las escuelas. Además, es necesario que permanezcan, aprendan, y finalicen con éxito, para que puedan continuar estudios superiores o trabajar, según los proyectos de vida de cada uno. La obligatoriedad, trajo a las escuelas a muchos jóvenes, que por diferentes motivos, no estaban, por lo que hoy las poblaciones escolares son numerosas y diversas. Hay alumnos que colaboran con el sostenimiento de sus familias, otros son madres o padres, algunos que habían abandonado la escuela hoy, se integran nuevamente y están desfasados en edad, entre otras situaciones.
Haciendo un cálculo simple podemos decir hay muchos alumnos en las escuelas, dentro de ellos, muchos no tienen dificultades en los aprendizajes, y muchos otros que, por diferentes razones, se llevan materias y/o deben recursar el año. Esta situación que no es novedosa, ni extraña, para nadie que trabaja en educación y con adolescentes. Ante esto, desde la Dirección Provincial de Educación Secundaria, se empezaron a implementar los Planes de Mejoras Institucionales centralizados en lo pedagógico. En el 2010 se llevaron a cabo en 1200 escuelas secundarias de la provincia y en este año 2011, en las 1800 escuelas secundarias restantes; con lo que hay 3000 escuelas en la provincia, realizando acciones tendientes a mejorar los aprendizajes de sus alumnos.
Estos Planes de Mejoras Institucionales implican diseñar e implementar estrategias pedagógicas concretas para mejorar los aprendizajes, para disminuir la repitencia y el abandono, y favorecer la permanencia con aprendizajes de calidad. Es un gran esfuerzo nacional y provincial que se traduce concretamente en partidas de dinero para las escuelas, para garantizar el derecho a la educación secundaria para todos.
En cada escuela, directivos y docentes analizan, su realidad institucional. Detectan dónde se encuentran las mayores dificultades en los aprendizajes de sus alumnos, las posibles causas, y elaboran un proyecto para revertir la situación. Las acciones consisten en clases de apoyo antes de las fechas de examen, tutorías y seguimiento, o talleres para aprender a estudiar. Estas actividades se llevan a cabo en el contra turno, es decir que hay grupos de alumnos que tendrán más horas de clases. El proyecto, debe ser aprobado a nivel distrital y provincial, por los supervisores. Cada escuela recibe partidas de dinero, proporcional a la cantidad de alumnos, para realizar acciones que permitan más y mejores aprendizajes. Este dinero es para pagar a los profesores que darán clases, para comprar útiles y materiales necesarios, para refrigerio y movilidad de los alumnos si fuera necesario, además de otros gastos operativos.
Hoy, podemos decir que la tarea docente es hoy más compleja, lo que no podemos decir los que trabajamos en educación secundaria, es que en nuestras escuelas no se enseña, no se aprende, no se evalúa, se regalan nota o se nivela para abajo. Y si alguien lo hace, está incumpliendo con la ley que prescribe la obligatoredad y el derecho a una educación de calidad para todos.
Calidad e inclusión no son términos incompatibles, todo lo contrario, únicamente con inclusión verdadera podemos hablar de calidad.
Discúlpeme pero disiento en algunas de sus opiniones.
ResponderEliminar1-Fijo mi posición: incluir con calidad es darle a los que menos tienen la posibilidades mayores.Debe ser exigirles al máximo para poder darles la posibilidad de salir de esa situación.
2-En muchas escuelas de Junin y la Pcia.el docente que tiene cierta cantidad de alumnos desaprobados es "insinuado"por la autoridad de turno a modificar sus notas porque sino alegan que están fallando las "estrategias docentes"
3.Si incluir es hacer Zafar a todos para mantenerlos en el sistema y decir que no hay analfabetismo lo de la inclusión me resulta "politiquería barata"